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Archive for 2 octubre 2011

La redención de ZP

A finales de octubre la situación llegó a ser verdaderamente grave, para muchos países a ambos lados del Atlántico, desesperada. Se acordó una reunión, una cumbre, de urgencia; en ella participarían jefes de gobierno y dueños de corporaciones, responsables de organizaciones económicas y financieras internacionales. Sumando siglas –ONU, FMI, OCDE, UE, blablabla, y algún Davos–se podía decir que iban a estar todos los que son y ni uno iba a faltar.

Una coincidencia de elementos eligió el lugar de encuentro, España era una potencia media, ningún gran estado quería arrogarse un protagonismo especial, tenía un presidente que iba a perder una elecciones sin remedio, un pato cojo; y al fin y al cabo, era un país en el ojo del huracán que había ido siguiendo las recomendaciones que todos ellos le habían dictado. Podía dársele un último empujón.

Se escogió una área aislada, el acceso por carretera obligaba a que las protestas tuvieran que realizarse a kilómetros de distancia del edificio que albergaba el encuentro. Se sabe que la reunión concretamente se celebró en una sala amplia, con el personal imprescindible para que los huéspedes pudieran entenderse entre ellos.

 

En realidad, de lo que pasó después, poco se sabe a ciencia cierta. Uno de los supervivientes, un becario del cuerpo de los traductores –que sabía español, inglés y un dialecto lapón del que apenas quedan unos centenares de hablantes, pero que lo habían llamado por si acaso y porque daban tres créditos; y que según confesó luego, había salido a una terraza a fumarse un porro porque se aburría– dijo que había sido una cita muy discreta. “Había corrillos, pero en un determinado momento, Zapatero, como anfitrión del encuentro, se dirigió a todos para iniciar el acto con unas palabras. No sé muy bien lo que decía, no le oía con claridad a través del cristal; apenas comprendí unas palabras de forma precisa, fueron: cueste lo que me cueste. Y entonces lo sacó del bolsillo. Era como una pequeña bola, del tamaño de la mano. No sé lo que era, ¿sabes lo que pensé yo? Un detonador termal, sí, ¿no sabes? Repásate El retorno del Jedi.”

 

Las primeras horas, los primeros días en realidad, fueron una shock mundial. El orbe quedó descabezado, por completo, tanto en los grandes estados como en muchas de las multinacionales más influyentes de la economía mundial. Todo se paró, unos instantes, mientras se iban haciendo cargo las personas que tocaban según los estatutos. De algún modo, a todos les pareció una advertencia del destino.

Durante mucho tiempo, décadas, se condenó la masacre, el feroz acto de cruel terrorismo. Asentada la prosperidad en un tiempo nuevo, hoy muchos colegios públicos llevan su nombre.

 

 

 

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